Ciudades europeas y sus políticas climáticas

Miércoles, 20 Agosto   

Cuando esta tranquila ciudad del sur de Suecia decidió en 1996 dejar de usar combustibles fósiles, la mayor parte de la gente dudaba de que su meta ambiciosa sobrepasara los límites municipales.

Unos años después, Vaxjo se ha convertido en una Meca para políticos, científicos y empresarios provenientes de lugares tan lejanos como Estados Unidos y Corea del Norte, que vienen atraídos por un programa que ha permitido reducir la emisiones de anhídrido carbónico en un 30% desde 1993.

Vaxjo es pionera en el creciente movimiento en las ciudades europeas, pequeñas y grandes, que no esperan una decisión nacional o internacional sobre mecanismos para reducir el calentamiento global.

Desde el cobro de cuotas en zonas de Londres para limitar el tránsito hasta el programa de uso de bicicletas en París, pasando por la campaña de energía solar en Barcelona, las iniciativas locales están produciendo resultados en todo el continente, muchas veces influyendo sobre las políticas nacionales.

“La gente suele preguntar: ¿No es mejor hacer esto a nivel nacional o internacional?”, dijo Henrik Johansson, contralor ambiental en Vaxjo, ciudad con 78.000 habitantes en las costas del lago Helga, rodeada de espesos pinos, en el corazón de la provincia de Smaland.